La población en América Latina está envejeciendo

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Los mayores de 60 años superarán a los menores de 15 al 2030

  • A medida que la población envejece, comprender la inmunosenescencia resulta importante para la salud pública.
  • El enfoque “inmunofitness” promueve hábitos de vida para mejorar la respuesta inmune del organismo y retrasar su deterioro conforme envejecemos.
    República Dominicana, septiembre de 2026. –

La población latinoamericana envejece a un ritmo acelerado. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para 2030, las personas mayores de 60 años superarán en número a los menores de 15 años en la región.

Este fenómeno ha generado un aumento de tres años en la esperanza de vida, tanto de hombres como de mujeres, y plantea desafíos para la salud. 

Uno de ellos es la inmunosenescencia, proceso mediante el cual el sistema inmunitario experimenta cambios a raíz del paso de los años, afectando la inmunidad innata; es decir, las defensas con las que nace una persona, y la adaptativa o adquirida, que son las defensas desarrolladas por el cuerpo a lo largo de la vida mediante la exposición a distintos microorganismos y también por la vacunación.

Estos cambios pueden generar una disminución de la resistencia de los adultos mayores a infecciones, una menor inmunidad a las vacunas, más presencia de inflamación leve en el organismo, así como una mayor incidencia de cáncer y de enfermedades autoinmunes.

Si bien la inmunosenescencia forma parte del proceso natural de envejecimiento, existen estrategias que pueden ayudar a mitigar sus efectos. Entre las estrategias recomendadas para hacerle frente destacan la adopción de hábitos saludables y la vacunación; esta última necesaria en todas las etapas de la vida, incluso en la adultez y en edades avanzadas cuando los cambios asociados al envejecimiento pueden afectar progresivamente el funcionamiento del sistema inmunitario.

Específicamente, la protección de algunas vacunas puede disminuir con el transcurso del tiempo y es por eso que, en ocasiones, se recomienda la aplicación de dosis adicionales o de refuerzo en los adultos, con el fin de reducir el riesgo de enfermedad y mantener la resiliencia inmunológica.

“La vacunación es una de las estrategias más exitosas en salud pública no solo para prevenir enfermedades graves, sino también para reducir el riesgo de complicaciones en los adultos mayores, como el deterioro funcional, la hospitalización y la descompensación de enfermedades crónicas”, comenta el Dr. Sebastian Ospina, gerente médico de Vacunas para el Clúster Norte de Latinoamérica en Pfizer. 

“Más allá de su impacto en la salud individual, la vacunación contribuye a disminuir la carga de las enfermedades infecciosas sobre los sistemas sanitarios, permite destinar recursos a la atención de otras necesidades y favorece tanto el crecimiento económico como el desarrollo de una sociedad más saludable y resiliente”.

Cabe destacar que las vacunas no revierten el envejecimiento biológico del sistema inmunitario, pero sí pueden mitigar sus consecuencias funcionales. Actúan reforzando la memoria inmunológica adaptativa y optimizando la activación de la inmunidad innata.3

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